Una buena ambientación con pisos, techos y paredes atractivos han dejado de ser exclusividad de las clases altas. En Guayaquil, muchas viviendas, oficinas y locales pequeños y sencillos por fuera, hoy sorprenden por el buen gusto dentro de sus paredes. No importa el estrato económico y social, los diseñadores de interiores hoy llevan su ingenio y arte a donde se lo requiera.

La diversidad de luces, pinturas y materiales innovadores para recubrimientos, que hoy ofrece el mercado, contribuye a la estética de nuestros hogares, pero saber combinarlos y acoplarlos es tarea de estos profesionales que hasta hace pocos años eran casi desconocidos acá.

La interiorista y empresaria Adriana Hoyos recuerda que a fines de los ochenta, cuando regresó de EE. UU. con su título profesional, “no encontraba trabajo porque nadie acá sabía para qué servíamos, en cambio hoy en día -subraya-, todos estos profesionales estamos muy ocupados, se ha creado la necesidad”.

En barrios de clase media como Villa Club, por ejemplo, hay muchas viviendas hermosas en su interior, sus dueños hacen un esfuerzo en contratar profesionales que mejoren sus ambientes, comenta Rafael Estrada, un expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles del Guayas.

Pero exactamente qué hace un diseñador de interiores. En proyectos grandes como ambientar un centro comercial, un hotel o un centro de convenciones, su responsabilidad es analizar la disposición y descripción detallada del producto, así como proporcionar los servicios de gerencia de proyecto, incluyendo la preparación de los presupuestos y horarios de trabajo. También elaborar los planos, detalles y especificaciones para ilustrar los diversos elementos del diseño. Esto incluye las disposiciones y localizaciones del tendido de cables de energía y comunicaciones y las localizaciones no estructurales o no sísmicas del techo, diseño de iluminación, y la disposición de muebles y materiales.

En obras pequeñas como transformar los ambientes de una vivienda, el trabajo es más sencillo, el diseñador suele saltarse algunos procesos pero su trabajo es igual de creativo.

La diseñadora Ana Zapata, quien en 1998 fundó el gremio que aglutina a estos profesionales en Guayaquil, aclara que ellos no se consideran elitistas y que pueden trabajar para clientes de distintos presupuestos. “No se necesita tener necesariamente materiales de lujo para que un lugar, un espacio sea funcional y actualmente está muy en boga el ecodiseño que no es otra cosa que aprovechar los materiales reciclados y rediseñar algo existente” dice.

El diseño de interiores creció con el auge inmobiliario que hasta hace una año había en el país, pero el fin de este período de bonanza, hoy afecta de algún modo a los decoradores.

El interiorista y director académico del Tecnológico Superior Sudamericano, Carlos Jiménez Quimiz, cree más bien que sus colegas deben aprovechar el momento para crear pequeños emprendimientos como por ejemplo asesorías, que a larga se conviertan en nuevas experiencias laborales.

“No esperamos que todo vuelva a ser como antes, pero sí podemos generar nuevas formas y oportunidades sustentables para los diversos entornos y condiciones del país”, anota.

Zapata recomienda observar lo que hace Europa, que ante la crisis sufrida está retomando la tendencia a reutilizar y lograr ambientes contemporáneos, vanguardistas, edificios sustentables. “Existe mobiliario de otra época, muy valioso en cuanto a forma y diseño, que hoy costaría mucho hacerlo, pero tranquilamente se los puede reutilizar”, aconseja.

Estos especialistas coinciden en que, a diferencia de las viviendas -donde se utilizan materiales y diseños duraderos-, en los locales comerciales está permitido el uso de diseños efímeros, que puedan ser reemplazados con facilidad para renovar con mayor frecuencia, por ejemplo los escaparates.

La arquitecta Ana María Béjar, quien tiene una maestría en Diseño Interior, dice que en tiempos de dificultades económicas el trabajo del interiorista es muy flexible y solicitado, especialmente en el sector comercial, donde se busca renovar y remodelar locales que, con años de existencia empiezan a bajar sus ventas. “Con un cambio realizado por un profesional, enfatiza Béjar, vuelven a atraer a nuevos clientes y fortalecen su presencia en el mercado, que es lo que más se busca en estos momentos”.

Fuente: expreso.ec